Hoy me he levantado algo torpe… Es viernes y quizás esta semana al firmar el contrato indefinido me he relajado tanto que he descuidado el tener bajo control mi torpeza natural. O quizá se reduce a que voy medio dormido aún. Yo que sé. El caso es que… bueno he sacado el móvil para ver qué hora era. Iba a llegar a buena hora a la oficina donde estoy desplazado (ya que estoy haciendo de externo en una gran empresa). Veo la hora y cuando voy a guardar el móvil, un HTC Hero (con Android), un preciado minitesoro… no sé cómo se me ha resbalado de la mano. La Torpeza ataca de nuevo. Se ha estampado contra el suelo y se ha desmontado. La cosa no tendría mucha relevancia, a quién no le ha pasado alguna vez, si no fuera por el hecho de que estaba en el andén del metro, y nunca mejor dicho a medio metro del foso de las vías. La escena la he vivido como un tiroteo de matrix, el bullit time creo que le llaman. El tiempo se ralentiza y las cosas ocurren a tiempo lento o cámara lenta. Veo como el móvil golpe contra el suelo, una, dos veces y como este impacto hace que por un lado salte la carcasa trasera, y luego la batería. Tres objetos en movimiento cada uno con su trayectoria particular. Los veo lentamente acercándose al abismo, mientras oigo un suspiro generalizado de preocupación. Eso sí ningún movimiento detrás mío. También veo, como si de una cámara subjetiva se tratara, pero no fuera conmigo la historia si no fuera porque es mi móvil, mi brazo alargarse en un inútil intento de para el movimiento de mi accesorio dando vueltas. El peso del móvil hace que se pare al borde del andén, y a su lado la batería. No es que pesen mucho, pero lo suficiente para que la gravedad evite que su trayectoria se alargue. La carcasa es más liviana, y por lo tanto no tiene la misma suerte. Así que sin poder hacer nada veo, desde mi perspectiva, como se lo engulle el abismo.
Contengo mis instintos de saltar a las vías al rescate de parte de mi accesorio, pero al final pienso que no merece la pena jugársela por un cacho de plástico. No merece la pena arriesgar la vida, ni el que me caiga una multa por ello. Pienso que por eso ha suspirado la gente… porque me han visto saltando al abismo detrás de las piezas de mi móvil. No. Recojo móvil y batería las montó y sin pensármelo ni una vez arranco en dirección del puesto de venta de billetes. Allí les cuento lo que me ha sucedido y vienen conmigo a recuperarme mi carcasa. No hay actos heroicos, ni festejos, ni ningún tipo de pompa peliculera. Me devuelven mi carcasa, le doy las gracias y se vuelven a su puesto mientras hablan por el walki, supongo que riéndose del pardillo al que han tenido que ayudar.
Si alguno se preocupa por el estado de salud del móvil, está bien. No ha sufrido secuelas, a parte de agonizar por el hecho de estar casi sin batería, y que tiene un trauma psicológico por ver tan cerca la muerte. Ya que diez segundos después de caer paso el metro.